Publicado: 16 de Marzo de 2016

Cuando se piensa en una caja fuerte, normalmente se hace en términos de protección antirrobo. Sin embargo, son muchas las cosas que se pueden perder en un incendio y que pueden costar tiempo y dinero, o incluso la pérdida total del negocio. Y sin la protección contra incendios adecuada su empresa puede estar en riesgo.

Existen varias consideraciones a tener en cuenta:

  • No todas las cajas fuertes ofrecen protección contra incendios al igual que la ofrecen contra el robo. Las cajas fuertes antirrobo ofrecen protección a temperaturas relativamente bajas. En cuanto a protección contra incendios, puede haber diferencias enormes entre cajas de seguridad con el mismo nivel de certificación de protección antirrobo.
  • Actualmente, aunque se maneja menos volumen de documentos en papel, estos aún estarán presentes por tiempo y además ahora almacenamos mucha información en soportes digitales que también debemos proteger, puesto que su vulnerabilidad es grande. Las cajas fuertes ignífugas disponen de tres niveles de temperatura interna máxima:  170º para el papel, 65º para memorias flash o dispositivos usb y 50º para equipos informáticos de alta sensibilidad.
  • En los casos de graves incendios, muchas empresas se ven abocadas a grandes problemas e incluso a su desaparición, no solo por las pérdidas materiales, sino por la relevancia de la información perdida. Documentos legales, contratos, facturas, inventarios, expedientes comerciales, etc., nos pueden dejar completamente desconectados de nuestra posición en el mercado.
  • Todas las cajas fuertes ignífugas certificadas llevan una etiqueta informativa del organismo de certificación. Debemos leer esta etiqueta ya que contiene toda la información que necesitamos saber: tiempo de resistencia, tipo de protección para el que se ha diseñado y las pruebas a las que ha sido sometida la caja. Hay que prestar especial atención a esto, ya que si carece de etiqueta significa que no está certificada. 

En definitiva, la seguridad se compone de muchas capas y la seguridad contra incendios es una de ellas. Debemos valorar nuestra exposición al riesgo y las consecuencias de un posible incidente a la hora de acometer el diseño de nuestros sistemas de seguridad.